Corría el año 2011 y un extraño y alocado profesor de un ramo con nombre aún más extraño (Arquitectura y cosmología oriental) nos recomendó una película que a él le había fascinado: Suicide Club. No soy mucho de películas japonesas u orientales, pero llegando a mi casa la vi y no me arrepiento. Ahora pensando en películas para el mes del terror, y tratando de salir un poco de mis clásicos asesinos sangrientos y deformes (y por joder un poco a Ignis Fatuus con su monopolio de oriente....) los invito cordialmente lectores a leer sobre esta cinta japonesa que les aseguro algún mensaje subliminal les dejará en sus cabezas.
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| "Uno, dos y Tres" |





