Estimados Lectores:
Cuenta el mito que hubo un tiempo en que las películas de Navidad dominaban la tierra. Condenados a una tortura sin igual, Santa Claus unió fuerzas con otro anciano rojo y barbón que da cosas gratis (Karl Marx) y juntos lograron encerrar las películas de Navidad tras el portal mágico y místico de muérdago y botas navideñas. Pero el mito dice que cada Navidad, cuando los campos se cubren de nieve (o de fuego, en el caso de Chile), y las tiendas comerciales llenan de anuncios rojo y verde cuando ha terminado Halloween (O sea, desde Noviembre), las películas navideñas escapan de su prisión infernal e invaden nuestros televisores. Hoy, un poco atrasado, doy por iniciada la temporada de Navidad en el blog. Será una temporada corta, donde analizaremos algunas de las películas que todos ya conocemos y que llenan nuestras pantallas cada Navidad con ideales de amor, familia y consumismo. ¿Y que mejor manera de comenzar que con la película de Navidad por excelencia, Mi Pobre Angélito? Son 4 películas, y es muy posible que jamás hayan oído de la cuarta. Gracias a Dios jamás oyeron de la cuarta... ¿Quieren saber porqué? Más información después del salto.
Kevin McAllister tras enterarse de que había una cuarta parte...
