Estimados Lectores:
¡Primera interrupción en nuestra mega maratón de películas malas, necesito respirar un poco porque Manos ya me dejó con taquicardia! Pero este pequeño entremés es realmente necesario, créanme. Seré el primero en confesar que al momento de anunciarse una secuela a Buscando a Nemo, pensó "basura". Digo, ¡ya encontramos a Nemo, que van a hacer en una segunda parte! "Buscando a Nemo, Perdido en Nueva York". Mis temores aumentaron con el anuncio del título, "oh, claro, ahora se les perdió Dory, cuanta originalidad". No sé realmente en que punto de hace una semana todo mi indiferencia se revertió en un enfermizo entusiasmo, así que nuevamente fui el único adulto sin niño acompañante en una sala enorme llena de guaguas gritonas. ¿Lo valió? Cada minuto.
